¡Ay! Me duele la espalda

21/02/2011  |   Artículos   |   2 Comentarios  |  Etiquetas: ,

María se ha pasado ocho horas delante del ordenador en el trabajo. La jornada ha sido estresante y no se ha levantado de la mesa ni para tomarse el lunch. Cuando llega a casa, enciende su laptop, se conecta a sus redes sociales favoritas, chatea un rato con sus amigos, envía un par de emails y se entera de lo que pasa en el mundo. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo delante de la pantalla. Cuando se quiere dar cuenta, han pasado más de tres horas. Su compañera de piso llega por fin a casa y María se retuerce en la silla “¡Uf! No sabes cómo me duele la espalda”.

El dolor de espalda es una de las principales causas de baja laboral en el mundo desarrollado. Se dice que 9 de cada 10 personas sufrirán de dolor de espalda en algún momento de su vida. Hoy en día los dolores de espalda más frecuentes están asociados con el uso del ordenador. Los ordenadores se han convertido no sólo en herramientas de trabajo, sino que ocupan un lugar importante dentro de nuestra vida social y de ocio.

Permanecer mucho tiempo en la misma posición, muchas veces en malas posturas, puede hacernos acabar con dolor de hombros, cuello y espalda. Si a esto se añade el estrés emocional que a menudo acompaña la jornada laboral, tenemos el cóctel necesario para que sintamos rigidez y dolor muscular.

Eva, Masaje en Londres¿Cómo podemos prevenir este dolor?

La vida sedentaria favorece la aparición de estas molestias ya que no utilizamos lo suficiente nuestros músculos y estos se debilitan. Practicar regularmente una actividad física tipo yoga, pilates o natación es una buena forma de prevención.
La posición que adoptemos delante del ordenador es esencial. Hay que vigilar que estemos sentados derechos, con la espalda erguida. La pantalla del ordenador debería estar a la altura de los ojos y los codos deben formar un ángulo de 90 grados en relación con el cuerpo. La habitación deberá estar a la temperatura adecuada: ni demasiado frío ni demasiado calor. También hay que cuidar que la iluminación sea suficiente, preferiblemente procedente de distintos puntos de luz.

Además, es muy importante hacer descansos a lo largo de la jornada: al menos 5-10 minutos cada hora. Levantarse, caminar un poco y hacer unos breves estiramientos de cuellos, hombros, brazos y espalda.

¿Que pasa cuando ya tenemos ese dolor de espalda?

En la mayoría de los casos el resultado de nuestras largas horas en el ordenador se presenta en forma de contracturas musculares, también conocidas como nudos o knots en inglés. Se trata de una contracción continuada e involuntaria del músculo o algunas de sus fibras, es decir, el músculo se contrae y no consigue relajarse de nuevo y volver a la forma que tenía cuando estaba en reposo. Se queda encogido y muchas veces lo podemos notar al tacto en forma de bolita o como una banda alargada.

Estas contracturas pueden aparecer al hacer un esfuerzo brusco, como levantar algo de mucho peso, o también cuando mantenemos el músculo en tensión durante un largo período de tiempo, por ejemplo, al estar en la misma postura durante gran parte del día. El estrés emocional contribuye también a que los músculos se contraigan indebidamente. Las contracturas provocan tensión en la zona, dolor y pérdida de mobilidad. No representan un problema grave de salud, pero son incómodas e incapacitantes.

Una vez que tenemos una o varias contracturas nos vemos en la necesidad de tratarlas. Terapias corporales como los masajes y ciertos ejercicios de estiramientos son muy efectivas para recuperar la movilidad y eliminar el dolor.

El terapeuta trabaja con el cliente para localizar el foco de tensión y eliminarlo con diferentes técnicas. Es importante ajustar la intensidad de la presión al umbral del dolor, que es distinto en cada persona. Desafortunadamente, muchas veces al manipularse partes del cuerpo que están doloridas es frecuente sentir molestias. Sin embargo, al terminar la sesión, la relajación se produce al notar que se puede mover la zona con más facilidad y se ha producido una reducción o alivio del dolor.

Si las contracturas son antiguas o extensas pueden necesitar varias sesiones para desaparecer y, en ocasiones, el beneficio completo de la sesión se percibe uno o dos días después del tratamiento.

Es aconsejable visitar a tu terapeuta antes de que las contracturas te impidan desarrollar tu actividad habitual. Si continúas con las mismas rutinas, las molestias sólo pueden empeorar. Si tienes propensión a sufrir estos problemas, visita al menos una vez al mes a un terapeuta: tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán y tu calidad de vida mejorará notablemente.

Además de acabar con las contracturas, un masaje estimula la circulación sanguínea, mejora la oxigenación y el tono de los músculos, facilita la eliminación de toxinas, mejora el aspecto de la piel, nos ayuda a conciliar mejor el sueño y a reducir los niveles de estrés.

Eva TorresMasaje, Reiki y Rossiter System of Stretches en Londres

Madrileña, vive en Hackney. Se ha formado en distintas terapias en España y en Londres. Trabaja como terapeuta y ofrece sesiones de Masaje, Reiki y Rossiter System of Stretches.

[ Fotografía por César Gómez ]

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